Mediocridad contra la excelencia



Compartimos una nota de "La Crónica" publicada el día Martes 9 de Febrero, 2010

Opinión de Crónica Confidencial(Leopoldo Mendívil)

MTRO. JUAN CARLOS ROMERO HICKS,
DIRECTOR GENERAL DEL CONACYT:

+Cangrejos contra nanotecnólogos

Hay quienes no entienden que el manejo de los nanomateriales —o sea, la nanociencia y la nanotecnología que son el estudio y conversión de lo muy pequeño en aplicaciones para el desarrollo— no incluye al enanismo intelectual, tan enemigo de México. Eso sí, son muy duchos para asociarse y fastidiar a quien se deje…

Eso no consideraron Humberto y Mauricio Terrones Maldonado, jóvenes científicos mexicanos, físicos ambos, doctorados y posdoctorados en el Reino Unido; ambos mundialmente destacados como usted sabe, en los campos de la nanociencia y la nanotecnología, cuando su quijotismo les hizo declinar buenas oportunidades en diversos centros de investigación y empresas transnacionales, para contribuir a situar a su país en la vanguardia del desarrollo.

Así llegaron, luego de cortas estancias respectivas en la UNAM, al Instituto Potosino de Investigación en Ciencia y Tecnología —el IPICYT— poco después de su fundación en noviembre de 2000, hasta que fueron humillantemente cesados el 6 de enero pasado a conciencia y paciencia, según mi información, de usted.

Entretanto, de José Luis Morán López, primer director general del IPICYT después de que la Secretaría de la Función Pública lo inhabilitó como servidor público por su nepotismo, no se sabe que esté procesado por un presunto peculado que fue la otra razón de su retiro de la burocracia científica.

Cuando los hermanos Terrones Maldonado llegaron a San Luis Potosí, el número de nanotecnólogos mexicanos no pasaba de 60. Hoy son casi 300, aún pocos pero gran parte de ellos preparados en el primer posgrado de esa disciplina integrado en el IPICYT, donde además trabajaron en un desarrollo de nanotecnología del carbono capaz de producir plásticos más resistentes, menos pesados y menos costosos que los aceros, cuya aplicación a desarrollos industriales debió ocurrir en empresas nacionales. Hoy, este avance flota en el limbo a pesar de su trascendencia, porque a sus autores se les practicó la mexicana y refinada técnica del compló para meterlos a la mexicanísima cubeta de los cangrejos…

Como usted sabe, esta situación comenzó a raíz de retrasos injustificados en la construcción de los edificios para los laboratorios de investigación de frontera diseñados por los hermanos científicos, al grado de que el único equipo de microscopía electrónica de transmisión que hay en Latinoamérica, permaneció empacado e inútil durante ¡seis años! y como los Terrones criticaron y enfrentaron tal incoherencia, fueron acusados de provocar el cese de Morán López, contra quien se abrieron los expedientes AP.PGR/SLP/SLP-VIII/548/D/06, por nepotismo, y AP.PGR/SLP/SLP-VIII/645/D/06, por problemas de obra pública.

El siguiente director general del IPICYT, David Ríos Jara, quien operó durante 10 años el Centro de Materiales Avanzados —CIMAV— de Chihuahua, se unió a la cruzada de su antecesor contra los hermanos Terrones, quienes presentaron ante la PGR testimonios de amenazas dirigidas a alumnos y colaboradores de ellos y luego la persecución trascendió las fronteras cuando 60 científicos extranjeros enviaron una carta, encabezada por el Premio Nobel de Química 1996, Harold W. Kroto, al presidente Calderón y cuando en julio de 2008, la revista Nature así como algunos medios nacionales difundieron lo que ocurre cuando Dios los hace y ellos se amafian…

Las acciones de Ríos Jara llegaron al extremo de que cuando el IPICYT recibió una partida de cuatro millones etiquetada al programa de nanotecnología, indicó a Humberto Terrones Maldonado que desplazara un millón a "otras necesidades del Instituto", lo que éste rechazó porque, entre otras cosas, habría constituido un peculado. Poco después, Ríos Jara indicó a los hermanos Terrones Maldonado que dejarían el campo de la nanotecnología y los pasaría al de microscopía electrónica.

Lo curioso de todo esto, maestro Romero Hicks, es que según la información proporcionada usted tuvo conocimiento de toda esta anómala situación y que no fue un chismoso cualquiera, sino el doctor Mario Molina, nuestro Premio Nobel de Química, quien intercedió en busca de una solución positiva para la ciencia mexicana, pero usted se habría negado a escuchar a los perseguidos del IPICYT.

Finalmente, el 6 de enero pasado, a los hermanos Terrones Maldonado no se les permitió entrar a su centro de trabajo y ni sus pertenencias personales han logrado rescatar. Hoy permanecen cesantes sin conocer las razones laborales; pero, además, han sido enterados de que ocupan sendas honrosas posiciones en la lista negra de los investigadores mexicanos vetados para trabajar en los centros de investigación que pertenecen a todos los mexicanos y sólo administra el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Lo anterior implica que estos científicos mexicanos, reconocidos por la comunidad internacional, deberán buscar el abrigo, el sustento y la realización profesional fuera de su país, en donde son non gratos…

Y la cubeta de los cangrejos sigue enfiestada, maestro Romero Hicks, porque la mediocridad científica mexicana sigue bajo control…

Texto original tomado de
http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=486755

4 comentarios:

Anónimo dijo...

es impresionante, si esto es aunque sea medianamente verdadero, aunque no desconfio, solo me refiero al grado de estupidez de por quien somos gobernados, indignante, pero aqui seguimos, cuando nos levantaremos, tendran que ser los indigenas (unos 6 millones nada mas) los que tengan que empezar de nuevo?

Anónimo dijo...

Hay varias cosas que no encajan, estan en la lista negra del CONACyT, cuando han publicado en las mejores revistas del planeta!!! has graduado Mexicanos y extranjeros en el IPICyT!!! han dado conferencias en los centros de investigacion por excelencia del planeta, en la que muchos como el "Maestro" Romero Hicks, creo, no le permitirian ni entrar. Hacia donde va la ciencia en Mexico... no va, esta en la mierda. El problema es que si en Mexico no les permiten trabajar, se de varios centros en los 5 continentes que les darian lo que "ellos" pidieran para continuar con su investigacion, desgraciadamente el CONACyT o mejor dicho su director, por alguna ley rara, un politico (ignorante por definicion) esta al frente de la ciencia y tecnologia del pais... donde veremos a los Terrones, USA?, UK?, China?, Alemania?, por que en Mexico, al menos por un rato, creo que no...

Abajo los Cangrejos! dijo...

Aqui les dejo un rumor que circula en pláticas de café de la comunidad científica nacional:
Dicen que David Ríos Jara quiere ser el patrocinador de la celebración de 60 años del Dr. Rafael Angel Barrio Paredes.

¿Con que dinero irá a apoyar eso? No va a ser con el sueldo doble que cobró después de salir del CIMAV, eso saldría de su bolsillo.
¿Será que con el dinero que dicen en radio y prensa que quiso robar del Laboratorio Nacional iniciado por los Terrones?
¿O con el mismo fondo del que tendrá que pagar la indemnización por el despido injustificado de la Lic. Lourdes Rico?
¿O con los 3.6 millones que dijeron en el radio que escondió de obra pública ( http://bit.ly/ditPSB )?

¿Porqué apoyar con fondos públicos una celebración personal de un científico amigo? ¿Será que David Ríos quiere motivar que alguien más le haga fiesta por sus propias 60 primaveras?
José Luis Morán López también cumple 60 años ¿También le irá a hacer fiesta ya que son tan amigos?

De los tres el único que merece tal festejo es el Dr. Barrio, mis respetos y felicitaciones a él.
Estoy seguro que su honestidad le impediría aceptar que desvíen recursos públicos para su festejo.

zazek dijo...

No no, pos si la cosa está mal desde que un maestro es el que dirige toda la ciencia en méxico ¿cómo puede apreciarse el impacto de una investigación sin tener al menos la experiencia de un doctorado? Si quieren ayudar a la ciencia, terminando el doctorado hagan una maestría en contabilidad y terminando se lanzan a la política para que como contadores decidan el futuro de la ciencia en México.